El exceso de deporte incrementa el riesgo de caries

Los deportistas de alto nivel tienen más caries, y no es debido a su alimentación, como se pensaba inicialmente, sino a una menor salivación durante el esfuerzo.

Sabíamos que los problemas dentales o gingivales, caries o incluso dientes mal posicionados pueden afectar el rendimiento de deportistas de alto nivel. Lo que no se sabe tanto, es que, al revés, la práctica intensa de un deporte tiene un impacto sobre la salud bucodental de los deportistas, debido principalmente a una menor salivación durante el esfuerzo y que, por lo tanto, estos deberían de ser objetos de una prevención y un seguimiento odontológico específicos.

Esta es la conclusión a la que han llegado científicos de la universidad de Heidelberg, en Alemania, cuyos trabajos, orientados a determinar si existe una correlación entre la práctica intensa de un deporte y una mayor predisposición a las caries, han sido publicados en la revista “Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports”.

Para el estudio, seleccionaron a 35 triatletas y 35 no-deportistas de misma edad y sexo.  Todos ellos fueron sometidos a un examen bucodental exhaustivo, con toma de muestra saliva en reposo y respondieron a un cuestionario acerca de sus hábitos de higiene bucodental, hábitos alimentarios y programa de entrenamiento.

Antes de iniciar las pruebas deportivas, los chequeos determinaron de por sí una mayor erosión dental y una mayor tendencia a la caries en los deportistas que en los no-deportistas, al mismo tiempo que se pudo establecer una correlación con el tiempo de entrenamiento de cada uno: cuanto más largo, mayor riesgo de caries.

BOCA SECA

Sin embargo, la razón para ello no parece ligada a una diferencia en la alimentación o a la injerta de bebidas isotónicas, como se pensaba, sino a otros factores relacionados con una variación en la calidad de la saliva durante el esfuerzo.

Mientras los valores de los tests de saliva en reposo eran similares en los dos grupos, todo cambiaba al realizar carreras cada vez más rápidas.

A medida que se iba incrementando su esfuerzo, su saliva se volvía menos abundante, secando su boca, independientemente de que bebieran agua u otras bebidas y la composición química de dicha saliva experimentaba un cambio notable, volviéndose más alcalina, minimizando así su efecto protector al favorecer la formación de sarro en los dientes y el desarrollo de enfermedades periodontales.

El estudio tiende a demostrar que, mientras la práctica moderada de deporte es bueno para la salud bucodental, la práctica intensa es perjudicial y aconseja que los deportistas se sometan a chequeos más regulares e tomen medidas para mantener equilibrado el nivel de PH de su saliva en función de la intensidad del esfuerzo, así como fortalecer y proteger sus encías y el esmalte de sus dientes.

A pesar de dichas conclusiones, los científicos son cautelosos a la espera de estudios más extensos que pudieran corroborar de manera definitiva estos resultados.

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