Lo que deberías saber imperativamente si llevas un implante dental

Sustituir un diente ausente con un implante y pensar que hemos solucionado el problema de fondo equivale a barrer y esconder el polvo debajo de la alfombra: hemos salvado las apariencias pero el problema subsiste.

En la dinámica de “quita y pon” a la que estamos acostumbrados hoy en día, es importante entender que la caída de un diente por causas naturales esconde siempre un problema de salud bucodental, que de no ser tratado debidamente, irá inevitablemente a más y se reproducirá sistemáticamente, afectando a otras piezas dentales y, con el tiempo, a toda la cavidad bucal.

Obviamente, resulta necesario sustituir un diente ausente para que este siga cumpliendo sus funciones de masticación, de pronunciación y de estética, pero si hemos perdido un diente, necesitamos por encima de todo tomar medidas para sanear la boca y frenar el desarrollo de las patologías que han desequilibrado nuestra salud bucodental y han debilitado nuestras encías hasta el punto de que no puedan cumplir su función de sujeción dental.

La caída de una pieza dental es, ante todo, un toque de atención que los pacientes deberían tomarse mucho más en serio de lo que se suelen hacer generalmente.

En primer lugar, porque si nuestras encías no han sido capaz de sujetar, por algún problema de salud bucodental, nuestro diente natural, es ilusorio pensar que sí lo va a hacer a largo plazo con una pieza ajena a nuestro cuerpo, si dicho problema persiste.

En segundo lugar, porque los problemas dentales generan una acumulación de bacterias que, como se está demostrando, corren el riesgo de pasar al torrente sanguíneo, afectar a otras partes de nuestro organismo y derivar en graves problemas de salud.

PREVENCIÓN, SEGUIMIENTO Y MANTENIMIENTO, CLAVES

Redoblar los cuidados, el mantenimiento y la prevención cuando hemos perdido una pieza dental, no solo para incrementar la duración de vida del implante sino también para restablecer una adecuada salud bucodental y poder mantenerla en el tiempo, resulta esencial para evitar mayores problemas en el futuro.

Además de mantener una buena higiene dental, es importante vigilar otros factores como la calidad de la saliva y hábitos de vida que pueden afectar negativamente a la salud de nuestras encías.

Por encima de todo, a partir de cierta edad, es importante vigilar de cerca nuestra salud bucodental y no espaciar demasiado las visitas al dentista, con el objetivo de mantener a raya los factores que puedan afectar a nuestra salud y nuestra calidad de vida.

 

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *